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ME LLAMO PEDRO CONRADO CUDRIZ y Mis complacencias por la gratuidad del gesto que te permite acceder a mi blog. Bienvenido a mi mundo espiritual y a esta suerte de salvamento existencial, que es una extensión de mi alma vertida en libros, Cd, y opiniones periodísticas semanales.

miércoles, 16 de febrero de 2011

ME GUSTAN TODOS LOS LIBROS




Me gustan todos los libros, los chistosos y los de espantos, los de hadas y los de rimas, los de historietas y los de colorear, los gordos y los delgados, los de dinosaurios y los de piratas, los de canciones y los de monstruos, los libros de números y los de letras, los que hablan del espacio y los extraños y todos los libros, así como los dejó consignado Anthony Browne en el libro infantil “Me gustan todos los libros,” representado extraña o cómicamente en un chimpancé.

Sí, es cierto, me gustan todos los libros, unos para leerlos de cabo a rabo, otros para olerlos, otros para que me hagan compañía cuando salgo de compras, otros para asesinar la soledad de las horas tristes, otros para la rima y la poesía del vivir, otros para saber que el mundo nunca se va acabar, otros para aprender a reflexionar y filosofar, otros para las cábalas y los misterios del universo, otros para conocer las raíces y los significados de las palabras; en fin, me gustan todos los libros, sin excluir aquellos que ríen al vernos asustados por despreciar los libros recargados de obesidad.

Ellos, los libros nos comprenden, pero también se sienten solos, intocables, y es cuando uno como lector debe optar por la lectura no como un hábito, sino como un acto biológico más, (hablo de desarrollar un instinto) como el acto de comer, de ingerir el alimento diario para sentir la pulsación del hambre de leer no como un sentimiento de culpa, sino como fatiga. Entonces, el día que no leas, por alguna circunstancia, dependiendo del tiempo en horas, la fatiga será intensa, y tendrás enseguida que salir corriendo a leer algo profundo que mitigue el hambre. Porque la lectura es el alimento de la conciencia o del alma para alumbrar el camino del lector. Pero no será su salvación, porque no es suficiente. La guerra ya ha puesto a prueba demasiado al hombre erudito, aquellos que devoran libros por diletancia.

Me gustan todos los libros, sin excepción. Me gustan también los que hablan de fútbol, los comic, los de Mafalda, los de comida, los que hablan de otros libros, los libros infantiles, hechos para niños y adultos con almas de infantes frágiles. Leer es como intentar comprender a un hermano díscolo, hay que descifrarle sus claves, abrazarlo, quererlo, invitarlo a comer helado y sí es posible llevarlo con uno a todas partes para compenetrarse con sus manías y tic. Así lo vamos entendiendo más y su manera de decirnos las cosas se vuelve más clara para nosotros los lectores.

Los libros lo escriben hombres con una suma de mundos imaginados en sus cerebros, que es necesario que el lector-cómplice debe descifrar; en eso consiste la lectura, el juego de la lectura. Leer es descifrar, pero también disfrutar. Sin esta condición de goce, creo que es imposible culminar un libro. Porque el ejercicio de la lectura se convierte en una tarea, o en un trabajo, en una obligación, y en esta imposición se rompe el placer del desciframiento o el descubrimiento; es decir, el juego celebrado entre los dos cómplices del proceso lector.

1 comentario:

  1. Totalmente de acuerdo, Pedro, leer es un hermoso vicio.
    Cordial saludo.

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